viernes, 21 de marzo de 2014

Idealización, devaluación y descarte: el ciclo eterno de los psicópatas y narcisistas.

Los sociópatas, narcisista y psicópatas son incapaces de establecer lazos afectivos francos y sencillos. Carecen de emociones reales. Aprenden a fingirlas. Se comportan y dicen sentir exclusivamente aquello que creen que puede reforzar la imagen artificial y ficticia que ofrecen sobre sí mismos o impresionar a quienes les escuchan.
No pueden establecer una relación afectiva real. Sus juicios de valor sobre las personas con las que establecen una relación íntima oscilan entre la idealización, la devaluación y su posterior descarte. Las personas son objetos para ellos. Cuando el objeto los ha desenmascarado o aburrido lo tiran como la basura del día anterior.
Generalmente se comienza con una exagerada idealización de la persona que les atrae. Les hace sentir que son únicos, les brindan atenciones desmesuradas, les hace sentir que no pueden dejar de desearlos. Cuando la persona seducida se enamora y está pendiente de cada deseo de su “adorador” comienza una intensa e injustificada devaluación. Este paso suele ser brusco, ellos aludirán estar defraudados por motivos insignificantes. Es como si de repente surgiese un sinfín de defectos que hasta ese momento había permanecido ocultos, a la par que las virtudes dejan de ser tales.
Se suele optar entonces por la ruptura, aunque en otros casos continúan alternándose sucesivamente estas fases de idealización y devaluación por tiempo indeterminado o hasta que la otra persona toma una resolución.
Su egocentrismo se traduce, muchas veces, en comportamientos donjuanescos, en los que la conquista de otra persona cumple esencialmente la función de servir para reafirmar la imagen idealizada de sí mismos. Enamorar a los demás implica para ellos la confirmación de su alto valor, como consecuencia del cual los otros le admiran y enamoran. Por eso, cuantas más personas se conquiste, más razones habrá para aumentar esa autoestima. Cuanto más dificil sea una persona de conquistar, mayor interés tiene para ellos el lograrlo, ya que reafirmará más la idea de su propio valor.
No existe una intención de amor, es decir, de dar y compartir afecto con el otro, sino que, incapaces de poder dar y recibir auténtico afecto, se limitan a manipular la relación con la única finalidad de acrecentar o sostener su propia autoestima.
Estos trastorno de la personalidad también se asocian frecuentemente con desviaciones sexuales. Estas surgen en el narcisista como resultado de este mismo problema: se humilla a la pareja para demostrarse a sí mismos (y tal vez a los demás posteriormente) el cariño y admiración del que pueden ser objeto. Se recurre, entonces, con cierta frecuencia, a comportamientos sexuales sádicos con la pareja, a la que pueden someter a todo tipo de vejaciones, aludiendo incluso, a que si no aceptan, es porque no les quieren suficientemente, o las acusan de ser personas aburridas en la cama por lo que tendrá que buscar a otra persona con quien hacerlo. Todo esto no supone más que una manipulación de los sentimientos en pro de su afán patológico de autoafirmación.

Tras haber obtenido este resultado, pueden despreciar, paradojicamente a esta persona, que pierde súbitamente su valor, pudiendo pasar rápidamente de la idealización hasta el mayor desprecio hacia la persona con la que hasta ese momento venían manteniendo relaciones sexuales. Buscan de nuevo comenzar el ciclo de idealización/devaluación/descarte con una pareja con la que reanudaran una relación patológica y a la que también acabarán destruyendo psicológicamente.

1 comentario:

  1. Buenos días, yo no sé realmente si he estado con una persona que la pueda llamar narcisista. Lo mismo son cosas mias y eso es lo que me atormenta. Todo ha ocurrido por chat. Nunca nos hemos llegado a ver en persona porque estamos en paises diferentes.Esta persona la conocí hace muchos años y me buscó por facebook. Contactamos y al principio era encantador, atento, respondia a mis mensajes.
    Me dí cuenta desde el principio que esta persona tenía muchos cambios de humor y yo se lo achacaba a su pasado con las drogas. Al cabo de un tiempo, ya no se mostraba igual, le hablaba por whasssap y no contestaba, perdió un poco el interes. Yo empezaba a hacerle regalos para atraerlo y volvía pero al cabo de un tiempo volvía a lo mismo.
    Lo he pasado realmente mal.
    Me decía que no quería novia, que conmigo tenía todo lo que él queria.Un dia fué a una fiesta y conoció a una chica, y le tuve que suplicar que me dijera lo que le pasaba porque en esos dias, me ignoró, humilló e insultó.
    Me dijo que había conocido a una chica y que no podíamos hablar más. Cómo es posible que en una semana cambiara de parecer y le diera a la otra chica lo mismo que a mi? Esta chica pertenece a una clase social alta y reúne todas la s cualidades que él buscaba.Él me decía que quería mujeres con dinero e inteligentes. Yo no me considero torpe, tengo un buen trabajo, pero no soy millonaria. Desde entonces sólo hago llorar. Los he visto en Facebook super enamorados y las amigas de ella afirmándolo, se me rompió el alma. Me he borrado de Facebook para no sufrir más. Mi pregunta es si estás personas al encontrar lo que están buscando y lo encuentran, cambian. Será distinta con ella, porque a mi no me ha querido? Muchas gracias por su atención, y perdone el atrevimiento de escribirle. Me ayudaria mucho su respuesta.

    Un saludo.

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