jueves, 20 de marzo de 2014

Introducción general del comportamiento de sociópatas y narcisistas.

La mayoría de las personas suelen tener la equivocada idea de que un psicópata es una especie de asesino serial, un Hannibal Lecter y cuando se los consulta sobre narcisistas probablemente piensen en alguien simplemente vanidoso. Pero ésto no es así. Psicópatas integrados, sociópatas, narcisistas y personalidades histriónicas son trastornos de la personalidad que se agrupan bajo el nombre de desordenes de la personalidad cluster B. Estos desordenes representan un  2 a 3% de la población general y de ese porcentaje 70% son varones y  30% son mujeres según estudios actualizados . Lejos de parecer personas con comportamiento  antisocial suelen ser encantadores, elocuentes y muy seductores. Pero en verdad son sujetos con estructuras cerebrales distintas a las normales a nivel de la corteza pre-frontal y amigdala; y solo son capaces de sentir emociones muy básicas (las asociadas al sistema límbico) como el odio, miedo, y un deseo sexual pronunciado. Todos ellos tienen muy desarrollado un sentido de grandiosidad y se sienten superiores al resto de la humanidad.  Estos comúnmente llamados proto-humanos aprenden desde muy temprano qué comportamientos necesitan para obtener lo que quieren, estudian  las emociones humanas como el amor, el dolor y la empatía, para luego imitarlas a la perfección. Muchos de ellos pueden mantener una "máscara de cordura" por un período largo de tiempo ya que suelen pasar sin ser detectados por los “radares humanos”. En el trabajo suelen ser divertidos y sociables. Son los que parecen escuchar “los problemas de los demás” (pero realmente lo hacen para obtener beneficios) .En las relaciones de pareja hacen creer a sus conquistas que son sus almas gemelas bombardeándolas con atenciones desmedidas, galanterías y sexo explosivo (al ser unas de sus características la promiscuidad suelen tener mucha experiencia, que desde luego negarán). Pasado un corto tiempo, cuando se han ganado su confianza absoluta empezarán a hacer una campaña de triangulaciones, manipulaciones y lavado de cerebro para controlar a sus víctimas. Jugaran con periodos de frialdad y de acercamiento. Les mentirán permanentemente y cuando los confronten los intentarán hacer pasar por locos o celosos. En la desesperación de volver al “normal” estado de cosas, sus parejas o colegas intentarán hacer todo lo posible para satisfacer a su amante o amigo, incluyendo cerrar sus ojos y sus mente a los diversos comportamientos retorcidos de aquella persona que les ofreció una imagen ideal y que ahora los culpa por el fin de esa fase de idealización. Pero lo que continuará es otra fase bien identificada por científicos y por sobrevivientes de estas relaciones que se conoce como la etapa de la devaluación que culminará con el descarte final, que siempre es el más doloroso y humillante que puedan llevar a cabo. Si la situación es laboral será con la traición y la difamación, y si hablamos de relaciones de parejas sucederá con múltiples infidelidades a la vista de todos y una lenta socavación identitaria.
Cuando la persona involucrada está siendo devaluada por el sociópata o narcisista, suele pasar primero por una etapa de negación en la cual la víctima prefiere creer que se está equivocando, que con buena voluntad y mayor atención de su parte hará cambiar a su colega o pareja. Poco a poco, las presas (las personalidades cluster B son predadores, desarrollaremos este concepto en próximas publicaciones) tienen que admitirse a si mismas, que lo que están experimentado no puede explicarse como una buena persona que está actuando mal momentaneamente; sino que está frente a una persona que quiere conscientemente hacerle daño.  Los psicópatas y narcisistas suelen perjudicar a miles de personas en sus vidas y dejar un pasaje de miseria humana por doquier. Ellos tratan de traer dolor y sufrimiento a prácticamente a todos los que tocan porque necesitan destruir a los empáticos a los que tanto envidian. Y aun así, de alguna forma, logran convencer a sus víctimas que son ellos los que han sido tratados mal.

Lo que quieren alcanzar, varía con el individuo. Para los miembros más inteligentes de este grupo  será el poder, sexo a destajo y dinero; para los menos motivados y mediocres, significará controlar una esposa o esposo  y a sus hijos para dar una imagen de respetabilidad mientras llevan una doble vida donde la promiscuidad  y la perversidad sexual llegan, a veces, a límites insospechados por la familia y los miembros de la comunidad.

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